FECOVI

Menu General

contactenos

 


Periódico Espacio Común

COOPERATIVA IRUPÉ

La Cooperativa Irupé, ubicada en la esquina de Bartolomé Mitre y Reconquista, construida con préstamo del MVOTMA, fue seleccionada entre las treinta mejores obras de arquitectura de Iberoamérica en la V Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo.

Una cooperativa, además de resolver el problema de la vivienda para sus usuarios, también es, y no con menor importancia, una obra de arquitectura, capaz de generar espacio arquitectónico, crear hábitat y construir ciudad.

Y esta convicción no es una frivolidad de arquitectos, las calidades ambientales generadas a partir de la arquitectura aportan a la cultura comunitaria, en su más profundo sentido antropológico.

Por más sencillo y humilde que sea el programa no debemos perder esta mirada.

Proyectar buenas viviendas sí, pero ser concientes que la creación de un hábitat estimulante, tanto en el espacio íntimo como en la dimensión urbana, también son parte del desafío a resolver.

En una esquina a la puerta de la Ciudad Vieja un predio de 220 m2, una cooperativa de vivienda de 17 familias y un préstamo modesto del Ministerio de Vivienda, fueron condicionantes al desafío proyectual.

En esa esquina, una cooperativa, 17 familias que aportaron con esfuerzo su ahorro para la construcción de sus viviendas, participando y discutiendo cada etapa del proyecto, desde la nada a la obra terminada. Y demasiados años de espera.

En el umbral de acceso Sur a la Ciudad Vieja, una supuesta plaza, espacio abierto des/configurado, rodeado por un mercado tugurizado, las espaldas del Teatro Solís, predios baldíos y trazados urbanos que no terminan de resolverse y caracterizar este trozo de ciudad.

Y con recursos sencillos, modelar un edificio que sea presencia.

Conformar espacialidades urbanas articulando visiones y escalas: la lejana y la cercana.

Diálogos con los trazados de la Ciudad de Indias, la Ciudad Nueva y la “ciudad moderna”.

Diálogos de arquitecturas, las de hoy con las de los edificios del Siglo XIX.

Buscar una arquitectura expresiva, que desde su pequeño lugar aporte tensiones para resolver el caos del vacío: arquitecturas significantes, eclecticismos de lenguaje moderno que articulen y expresen frente al no lugar.

Volúmenes, planos, líneas, fenêtres en longeur, luces y sombras.

Arquitecturas modernas que juegan creando las tensiones y los acentos que enfatizan el diálogo con el edificio del Teatro.

En la calle Bartolomé Mitre hacia la plaza, un volumen alto al que se recuestan un plano suspendido inclinado hacia la esquina, las líneas de los balcones que lo intersectan y los aleros superiores que marcan la presencia desde la visión lejana y acentúan la esquina con el edificio del Teatro Solís focalizando el desencuentro de trazas.

En la calle Reconquista la presencia del volumen alto, duro, adusto, se interpone entre las líneas de los balcones. Los planos verticales de las medianeras en los que rematan las líneas horizontales, conforman las rajas que, a la vez de recortar la volumetría marcan la articulación con las alturas de los futuros edificios del lugar.

Tipologías de vivienda sencillas, en el volumen principal tres viviendas por planta, con un patio interior que estructura circulaciones e ilumina cocinas.

Estares en las medianeras y en las esquinas para obtener recursos expresivos.

En los dos pisos superiores el edificio se retira, ubicándose allí dos viviendas por planta, con potentes aleros que enmarcan la visión lejana y permiten lograr la articulación del edificio con la futura altura de los predios linderos .

Luego, pasar del “papel pintado” a la construcción.

Sentir el olor a mezclas y hormigones, construyendo la realidad, e involucrando a la cooperativa en cada etapa del proceso constructivo.

Y cuidar la calidad de la obra, para que esas caras, junto a las que tanto tiempo compartimos tuvieran la mejor vivienda posible.

Y al realizar las excavaciones, la aparición de piezas de cerámica, viejas vasijas, botellas hechas a mano y restos de muros enterrados.

El trabajo junto con la Comisión de Patrimonio y el Museo Antropológico acordando un modelo de gestión que no entorpeciera el discurrir ni el costo de la obra.

La búsqueda de viejas cartografías coloniales para cotejarlas con los muros encontrados, y la conclusión que parte de esos viejos muros aparecían ya en planos del año 1752, apenas 26 años después de fundada la ciudad, a una cuadra de la muralla, en el extramuros.

Y la fantasía de creer que estos muros participaron durante la invasión inglesa a Montevideo en 1807, ya que enfrentan la brecha a la muralla por la que los ingleses entraron a la ciudad.

Y sobre la marcha modificar el proyecto, con pocos recursos, para incorporar parte de esta historia.

Hoy, el MVOTMA deriva en las turbulencias de un sistema de viviendas bastante destartalado. En las actuales condiciones de crédito no podrá construirse una cooperativa como Irupé.

O tantas otras buenas obras de arquitectura que se realizaron en el marco de la Ley 13728.

Hoy existen muchas cooperativas formadas que llevan también demasiados años esperando a que se destrabe el sistema, para las que es imperioso dar una respuesta.

En pocos días se cumplirán 40 años de la aprobación de la Ley 13728, que fue sin lugar a dudas profundamente solidaria, e inteligente al crear los instrumentos de financiamiento.

Su aplicación permitió el acceso a la vivienda a vastos sectores de nuestra sociedad, posibilitó la construcción de buenos conjuntos de vivienda y estimuló importantes cambios urbanos. .

Pensamos tozudamente, que a pesar de las perversiones que pudo haber tenido la aplicación de la Ley 13728 a lo largo de 40 años, es una muy buena Ley, inteligente y solidaria, y es en su marco de solidaridad y ética que podrá recomponerse nuevamente el sistema de vivienda.


Gonzalo Guevara
Rodolfo Schwedt
a r q u i t e c t o s