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Y VAMOS ANDANDO

El Complejo Habitacional “Bulevar Artigas” celebra con intensa alegría la apertura de esta nueva etapa que se abre para un medio de comunicación impulsado por FECOVI.

Las anteriores experiencias estuvieron signadas por el esfuerzo constante de valiosos compañeros y ligadas inexorablemente a inflexibles aspectos económicos que obligaron a realizar un paréntesis. Roguemos que esta sea la excepción y hagamos votos en tal sentido. Celebremos pues la puesta en marcha nuevamente de un órgano de prensa destinado a compartir experiencias, recibir información de primera mano acerca de las principales reivindicaciones de la Federación y por sobre todo, la apertura de un espacio en el cual dar cabida a propuestas e inquietudes de los compañeros cooperativistas de todo el país. Nuestro desempeño en el apoyo al emprendimiento y su sostenimiento tendrán la última palabra.

En tal grata circunstancia nos han solicitado unas breves líneas respecto al Complejo Bulevar Artigas y lo hacemos con sumo placer dado los lazos de amistad entrañable que nos une con la Federación y sus dirigentes.

El pasado 25 de agosto cumplimos treinta y tres años. Lo fundaron las cooperativas OLIMAR, LA FLORIDA y AFAF 1 pero hablar al día de hoy de sus orígenes por ramo de actividad parecería un despropósito. Ya nuestros hijos se han mezclado intercooperativamente; tenemos nietos con procedencias de todas ellas y somos una sola cosa, sin contar con una gran cantidad de familias que en todos estos años accedieron a nuestra gran casa procedentes de innúmeras actividades.

El Complejo se mantiene enhiesto y emprendedor desafiando el paso del tiempo. Sufre, como todo ser vivo y dinámico los “achaques” propios de la edad, pero el estímulo emprendedor de muchos compañeros no decae, más aún, se acrecienta como enfrentando un desafío.

Estamos permanentemente ” en obra”. El hormigonado y otras cuantas cositas deben ser revisadas constantemente y algunas anomalías han resultado de tal envergadura que de no haber sido solucionadas a tiempo nos hubiese provocado insospechables dificultades. Felizmente la capacidad de nuestros técnicos y el buen ojo de nuestros dirigentes para elegir las empresas encargadas de las reparaciones ha ido salvando una a una las dificultades mayores. Pero aún falta bastante…y en eso estamos.

A través de esta experiencia aleccionante que se nutre de la vida y sus múltiples expresiones queda demostrado, por si fuera necesario, la importancia del cooperativismo previsor, de la organización solidaria que ante imprevistos es capaz de mancomunar esfuerzos y satisfacer financiamientos que de otro modo serían imposible de enfrentar por las familias trabajadoras menos pudientes.

También digamos que el decurso de lo cotidiano suscita imprevistos derivados de la convivencia que hay que resolver muchas veces inmediatamente; pero esto también enseña y vaya si lo hace para quien quiera ver las cosas más allá de sus intereses personales.

Nuestro Complejo, tan clásico y a la vez moderno en su arquitectura y estructura característica es un acto de voluntad, una actitud ante la existencia de los que le dan para adelante iluminados por un ideal, pero supone también pagar con horas de descanso, alejamiento de la familia y…tantas cosas que a veces duelen y también cansan.

Desde nuestra fundación mucha agua ha corrido por estos cauces. También para muchos de nosotros treinta y tres años no es moco e’pavo. El tiempo hace su trabajo si no en el espíritu, al menos en el físico de muchos compañeros. Como agravante – y esto es una opinión personal que no involucra a nadie – hay como un decaimiento de la llama sagrada que hizo posible aquel gran movimiento de los 70’. La imprescindible renovación de cuadros que debería provenir de los jóvenes se hace lenta y hasta diría que dubitativa, incrementando para algunos militantes un desgaste que viene de lejos y se hace sentir.

En la sociedad vertiginosa que nos envuelve cuesta bastante hacer comprender la importancia del “techo” que no es de nadie y es de todos y por sobre todo, vivir hasta las “tripas” la convivencia fraterna y solidaria que es la esencia del cooperativismo. La vieja tradición nos está tirando de las orejas y nos interroga permanentemente. Tal vez no supimos hacer un alto en el camino e intentar estrategias que solidificaran las generaciones a fin de que el pasaje de la llama sagrada fuese fluido y esperanzador, no obstante aquí estamos a pesar de todo, resolviendo el día a día y mirando para adelante.

Muchos nuevos compañeros se han sumado a la gran empresa y observan con legítimo derecho, desde su moderna perspectiva, su inserción en el Complejo y es un halago para los fundadores que van quedando verlos trabajar convencidos e iluminados por la dignidad que supone trabajar por el interés general.

El cooperativismo ha dejado de ser una gran utopía y el camino está trazado. Dependerá de nosotros (332 familias) y el apoyo de tantos y tantos compañeros ajenos al Complejo, intentar la gran empresa de imponerlo como un estilo de vida y un ámbito democrático y tolerante a través del cual al hombre laborioso y honesto le es posible construir su propio destino.

Un gran abrazo a los responsables del boletín entre quienes cuento con grandes amigos. Y que sea por muchos años.

Déjenme decirles que percibo a mi alrededor un murmullo que se acrecienta y se hace voz.: FECOVI ¡¡SIEMPRE ADELANTE¡¡

Luis A. Gontade

( un cooperativista más en representación de las cooperativas referenciadas en el texto)